Comúnmente, entre los 40 y 60 años se presentan una serie de cambios en torno a nuestros ojos. Durante este periodo, es frecuente tener que alejar los materiales que deseamos leer para lograr un mejor enfoque. Éste tipo de hipermetropía conocida como presbicia, puede aparecer a partir de los 30 y se acentúa gradualmente entre los 40 y los 50 años, aunque en muchos casos, le evolución es rápida y continua. Éste padecimiento es producido por el deterioro natural del cristalino que con los años pierde flexibilidad y transparencia, situación que le impide trabajar adecuadamente en coordinación con la córnea para enfocar en objetos a corta distancia.
Durante este periodo de la vida, la valoración oftalmológica es muy importante para detectar tempranamente cualquier indicio de padecimientos oculares tales como glaucoma, retinopatía diabética, degeneración macular relacionada con la edad o cataratas. Cuanto antes se identifiquen estos padecimientos y se comience su tratamiento, mayores serán las posibilidades de conservar una vista saludable por más años.
Las recomendaciones básicas para el cuidado de la vista entre los 40 y 65 años son las siguientes:
1. Hazte una valoración oftalmológica completa
Al llegar a los 40 años, todos debemos realizarnos una valoración oftalmológica completa para tener un diagnóstico integral de la salud visual e identificar anticipadamente situaciones de riesgo que pudiesen indicar la posible presencia de problemas que atenten contra la calidad de la vista. Mientras no aparezca algún signo que pudiese implicar la presencia de algún problema, visita a tu oftalmólogo cada dos años y en caso de identificar alguna situación de riesgo, visita a tu oftalmólogo con la regularidad qué te indique.
2. Cuida tu alimentación y tus hábitos
Una dieta desbalanceada, poco nutritiva y alta en sodio, así como hábitos tales como el consumo de alcohol, fumar o vida sedentaria, son factores de riesgo para el desarrollo de la diabetes y la hipertensión, padecimientos, que a su vez son factores qué pueden contribuir al desarrollo o aceleración de padecimientos oculares tales como glaucoma, retinopatía diabética o degeneración macular.
3. Haz ejercicio
Hacer ejercicio te permitirá mejorar tu circulación sanguínea y tener una mejor oxigenación, elementos fundamentales para reducir el riesgo de padecer diabetes y en consecuencia evitar la retinopatía diabética. Recuerda proteger tus ojos, ya sea con lentes con protección UV, goggles si vas a nadar o gafas deportivas para evitar traumas oculares.
4. Duerme lo suficiente
Dormir adecuadamente sin interrupciones no sólo es beneficioso para nuestra salud en general sino que también, ayuda a que los ojos sí hidraten y mantengan una lubricación adecuada. Abstente en lo posible de usar pantallas o dispositivos electrónicos antes de acostarse pues su luz puede interrumpir o retrasar el sueño.
5. Mantén el control sobre tus padecimientos crónicos
Si padeces diabetes, hipertensión o glaucoma, sigue las indicaciones de tu médico y de tu oftalmólogo para evitar el desarrollo de estos padecimientos y sus posibles efectos en tu salud visual.