Cuidados oftalmológicos recomendados para niños

Los niños aprenden a ver en la infancia. El desarrollo y formación de la visión inicia desde el nacimiento y se extiende hasta los 8 o 9 años de edad logrando una maduración completa entre los 16 y 18 años. Durante todo este periodo se da un proceso de perfeccionamiento que puede ser afectado por limitaciones o características congénitas, malos hábitos, condiciones del entorno y estilo de vida.

Durante los primeros 10 años de vida es fundamental cuidar el adecuado desarrollo visual pues cualquier padecimiento que pase desapercibido y no sea tratado oportunamente puede transformarse en un padecimiento crónico de efectos irreversibles comprometiendo la buena salud ocular en la edad adulta. Con frecuencia, un diagnóstico tardío se convierte en una de las principales causas por las cuales las enfermedades oculares infantiles que no se curan.
Los cuidados básicos en las diferentes etapas de la infancia son los siguientes:

1. Recién nacido
Al momento del nacimiento, un médico debe examinar los ojos del recién nacido para evaluar el reflejo rojo y la respuesta de las pupilas ante la luz y así como el apropiado desarrollo de los párpados. En caso de un bebé prematuro, con signos de alguna enfermedad ocular o con antecedentes familiares de padecimientos oculares infantiles, debe ser evaluado por un oftalmólogo.

2. Entre 6 y 12 meses
Durante este periodo, en primera instancia, el pediatra debe evaluar la respuesta de las pupilas ante la luz, evaluar funcionalidad y condiciones generales del ojo, y comprobar la correcta alineación y movimiento de los ojos. En caso de cualquier anomalía, el bebé debe ser revisado por un oftalmólogo.

3. Entre 1 y 3 años
Durante este tiempo se debe evaluar el correcto desarrollo de los ojos. En este periodo es importante detectar signos de condiciones que pudiesen causar ambliopía (ojo perezoso). Si se presenta cualquier anomalía, el niño(a) deberá ser evaluado por un oftalmólogo.

4. Entre 3 y 5 años
Durante este periodo se be comprobar la correcta alineación de los ojos, la respuesta a la luz y la agudeza visual. Con cierta frecuencia, como parte del proceso del desarrollo del ojo, algunos niños presentan un poco de hipermetropía en cuyo caso es importante observar su desarrollo para evitar dificultades. En este periodo es importante, su oftalmólogo deberá detectar signos de ambliopía (ojo perezoso), errores refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo) o cualquier otra condición que impida enfocar adecuadamente. En caso de cualquier anomalía, es crucial asegurarse que el menor reciba el tratamiento adecuado de forma temprana.

5. De 5 años en adelante
A los 5 años, los niños deben acudir con su oftalmólogo con la frecuencia que se les indique para examinar la agudeza visual y la correcta alineación de los ojos primordialmente. Es importante prestar atención a situaciones que pudiesen conllevar algún problema ocular; tales como dificultad para leer, observaciones de sus maestros o del pediatra del colegio, bajo rendimiento y signos de comportamientos inusuales (tallarse los ojos, forzar la mirada, lagrimeo constante) entre otros.