Fumar es un hábito que no solo perjudica los pulmones, origina problemas cardiacos y causa cáncer, sino que también es un precursor de una amplia variedad de padecimientos oculares. Este factor de riesgo se incrementa conforme avanza la edad.
Los daños ocasionados a la salud visual son muy variados y van desde la irritación y picazón ocular, conjuntivitis y úlceras corneales, hasta la inducción de toxinas químicas en la sangre que detonan el envejecimiento celular lo cual es un precursor de las cataratas, uveítis o degeneración macular.
Estos son algunos los padecimientos oculares que se agravan por el tabaquismo:
1. Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE)
Hay estudios que demuestran que fumadores y exfumadores presentan una mayor probabilidad de desarrollar DMRE, padecimiento que se caracteriza por el daño de la mácula, que es la porción central de la retina, cuyo efecto es la perdida de la visión central parte con lo que se impide ver los detalles con precisión. Dejar de fumar de inmediato es la mejor forma de prevenir la DMRE.
2. Cataratas
Fumar incrementa la posibilidad del desarrollo prematuro o acelerado de cataratas. Las cataratas son la degradación natural del cristalino y se ve agravada en fumadores. Este deterioro del cristalino se caracteriza por la pérdida gradual de sus propiedades principalmente las de transparencia, elasticidad y capacidad de convergencia a tal grado que ocasionan una ceguera total cuyo tratamiento implica un procedimiento quirúrgico.
3. Ojo seco
Las personas que padecen de ojo seco y fuman son más proclives a una sensación ardor o picazón en los ojos, aspereza o tendencia a ojos rojos.
4. Uveítis
Fumar puede contribuir al desarrollo de uveítis el cual es un padecimiento ocular que daña la úvea, la cual es la capa intermedia de la pared ocular que se inflama. Los síntomas de esta enfermedad son ojos rojos, problemas de visión y dolor.
5. Retinopatía diabética
Las personas diabéticas que fuman incrementan las probabilidades de desarrollar retinopatía diabética, padecimiento ocular que daña los vasos sanguíneos de la retina ocasionando visión distorsionada, dificultad para enfocar y la percepción de manchas y que puede llegar a provocar ceguera permanente si no es atendida oportunamente.
6. Daños al nervio óptico
Fumar incrementa las probabilidades de desarrollar padecimientos que afectan el nervio óptico, entre los que destaca el glaucoma el cual puede provocar ceguera y se caracteriza por lesiones o daños en el nervio óptico que llegan a ser irreversibles.
7. Daños por fumar durante el embarazo
Los niños, cuyas mamás fumaron durante su embarazo, son hasta 5 veces más propensos a padecer meningitis bacteriana la cual puede ocasionar infecciones oculares y otros problemas visuales. Adicionalmente, fumar durante el embarazo incrementa el riesgo de un parto prematuro, el cual puede ocasionar retinopatía de la prematuridad que es un padecimiento ocular grave que puede tener como desenlace, ceguera permanente en el bebé.