Hace algunas décadas la mayoría de los jóvenes escuchaba música a través de la radio, ahí sonaban los éxitos del momento y todos los clásicos. Los padres de estos jóvenes escuchaban la radio para informarse y entretenerse. Era el principal medio para enterarse de las noticias, los reportajes y eventos que tenían lugar en todo el mundo. A través de la radio, la gente se entretenía por horas siguiendo series, concursos o espectáculos que se transmitían en directo.
Durante los años setentas, la televisión comenzó a dejar de ser un aparato de lujo y poco a poco fue penetrando el mercado y desplazando a la radio pues, además de ser novedoso, presentaba un atractivo adicional que eran las imágenes, por más mala que fuese su resolución.
Hacia finales del siglo pasado, llegó el internet, abaratándose continuamente y haciéndose más eficiente y accesible. Poco a poco el mundo fue pasando de informarse y entretenerse a través del oído a enterase y divertirse a través del sentido de la vista.
Las estrellas de la radio fueron reemplazadas por las estrellas de la televisión y éstas a su vez fueron siendo desplazadas por toda una generación de youtubers, Instagramers y otras estrellas de las redes sociales.
La combinación del internet con la proliferación de los teléfonos inteligentes y las tabletas disparó una nueva forma de entretenimiento: los videojuegos.
Un estudio de la firma The Competitive Intelligence Unit reveló que la industria de los videojuegos se ha triplicado en México durante la última década.
Los video jugadores en México suman más de 73 millones de usuarios, cerca del 60% de la población mexicana empleando más de 100 millones de dispositivos.
El principal dispositivo empleado para jugar son los smartphones con el 72% seguido de las consolas que van en retroceso y que aún representan el 29%.
El 2020 marcado por la pandemia mundial causada por el Covid-19, propició un impulso adicional al crecimiento del entretenimiento e información a través de las pantallas al suspenderse los más grandes eventos deportivos, artísticos y culturales de forma presencial. Torneos, conciertos, conferencias, festivales, etc. todo aquello quedo en pausa. Inclusive, hasta para las video-llamadas desplazaron las citas presenciales.